¿Qué Ha Pasado Con Los Cultos De Oración?

Por Jim Cymbala

 

«Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3:20).
¡Imagínese a Cristo Mismo fuera de la puerta del corazón de Su iglesia, preguntando que si puede entrar para poder cenar con esos por los que murió! ¿Qué tanto significado tiene este predicación, enseñanza y estudio bíblico si no da a las iglesias un deseo y apetito por el Mismo Dios? ¿De que sirve tener al evangelista y al maestro que visiten la iglesia, si cuando ellos se marchan, la iglesia está todavía en bancarrota en cuanto a la oración?
Jesucristo no es una verdad, una fórmula doctrinal o un sermón para que nuestras mentes puedan analizarlo y disfrutarlo. El Señor es la Persona Divina quien llama vez tras vez, y aun ruega para que los hombres no sólo oigan acerca de Él, sino aún más importante, que vengan a Él.



Recientemente yo discutía con un pastor la necesidad de nuestras iglesias de regresar a la simple oración. El era dirigente de una iglesia grande en un área del país donde «súper» iglesias abundan. El me dijo que en su área entera las juntas de oración se habían extinguido casi por completo, y que solamente se hablaba del poder de la oración.
Esto fue una descripción terriblemente correcta, aún entre iglesias que se consideraban modelos de «éxito» en su denominación por sus grandes membresías y los muchos programas. El confesó honestamente que se tomaba tiempo para predicadores visitantes que les ayudaran a «madurar,» conciertos evangélicos, noches para los jóvenes, noches de compañerismo, etc., pero que no había un lugar prominente para que la iglesia se reuniera a buscar a Dios de todo corazón.
Con mucha perspicacia y vergüenza admitió la razón principal por la cual la mayoría de las iglesias (incluyendo la suya) no tenían en el horario, ni anunciaban, un verdadero culto de oración. ¿Por qué? Porque nunca se reuniría gente, y la asistencia sería muy poca.
¿Cómo explicarían todos esos pastores llenos de vergüenza, lo vacío de sus grandes auditorios en días de oración mientras un mero puñado de gente hambrienta esperaba en Dios – cuando la noche anterior cientos habían asistido a un concierto evangélico o escucharon a un famoso predicador cristiano? Imagínese esto, si puede – ¡Dios no puede «atraer» multitudes por Sí sólo! ¡Tienen que haber pláticas, diversión, o actividad humana de alguna clase; de otra manera la congregación regularmente no se interesa!
Muchos otros hombres respetables que conozco, confirman la triste verdad 
– las iglesias desean enseñanzas acerca de Dios, música acerca de Dios, doctrinas correctas acerca de Dios – ¡pero el contacto espiritual prolongado y la comunión con el verdadero Dios del universo, no son populares en la propia iglesia de Cristo! Hemos logrado cumplir la misma Escritura de la cual muchos están negando que se puede aplicar a esta era de la iglesia cuando estamos experimentando tanto «éxito,» una supuesta madurez, y grandes números de gente:
«Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3:20).
¡Imagínese a Cristo Mismo fuera de la puerta del corazón de Su iglesia, preguntando que si puede entrar para poder cenar con esos por los que murió! ¿Qué tanto significado tiene este predicación, enseñanza y estudio bíblico si no da a las iglesias un deseo y apetito por el Mismo Dios? ¿De que sirve tener al evangelista y al maestro que visiten la iglesia, si cuando ellos se marchan, la iglesia está todavía en bancarrota en cuanto a la oración?
El ministerio en cualquier forma, que se convierte en el punto principal y no meramente una guía de comunión actual con el Salvador que cambia la vida, no es nada más que una forma sutil de idolatría espiritual. 
Nos hemos dedicado por completo a palabras acerca de Dios, junto con una gran adulación de hombres y mujeres que el Señor usa, pero Dios Mismo está siendo olvidado. El ministerio de cualquier hombre, no importa que tan ungido esté por Dios, solamente puede crear hambre y alborotar el corazón. Dios nunca ha renunciado Su lugar, y desea ser el gran Compañero y Fortaleza de nuestras almas.
El ministerio que no nos guía directamente a Cristo en nuevas profundidades de oración y revelaciones del Señor en el corazón, no es solamente una falla, sino también es extremadamente peligroso. Multitudes viajan grandes distancias, o aún pagan dinero, para oír «ministerios cristianos,» pero no cruzan las calles para esperar unas pocas horas en la Presencia de Él que tiene la respuesta a todas nuestras necesidades.
Lo más pronto posible, debemos ser librados del engaño que alguien siempre tiene que estar hablando, enseñando, «compartiendo» o cantando; que para tener a la gente interesada, tenemos que tener cosas «moviéndose» a menos que haya una tregua cuando Dios pueda atraernos fuera de nosotros mismo hasta una comunión espiritual. Jesucristo no es una verdad, una fórmula doctrinal o un sermón para que nuestras mentes puedan analizarlo y disfrutarlo. El Señor es la Persona Divina quien llama vez tras vez, y aun ruega para que los hombres no sólo oigan acerca de Él, sino aún más importante, que vengan a Él.
La religión falsa de Sus días en la tierra, está reviviéndose otra vez hoy en día en el mismo disfraz de ser «doctrina pura» – «Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en Mi favor! Sin embargo, ustedes no quieren venir a Mí para tener esa vida» (Juan 5:39-40). ¡Hombres estudian diligentemente Su Palabra, y sin embargo de alguna manera nunca llegan a conocerlo personalmente en una unión espiritual vital!
Hagamos evaluación de las perspectivas reales para un renacimiento de los cultos de oración. De acuerdo a Pablo, es posible llevar otra vez a la iglesia a las prioridades de Dios.

«Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos» (1 Tim. 2:1).
¡Avivamiento real significa orar primero!
Ya sea en preparación para un poderoso movimiento del Espíritu Santo o como una señal de un continuo avivamiento del Espíritu Santo – el culto de oración será de mayor importancia en la vida de la iglesia. Hombres hambrientos y sinceros buscarán a Dios, derramando los deseos de sus corazones a Dios en una oración colectiva. La adoración y la alabanza ascenderán espontáneamente de los espíritus de hombres y mujeres quienes han visto a Él quien es invisible.
«Si Mi pueblo, que lleva Mi nombre, se humilla y ora...» (2 Cr. 7:14), junto con muchas otras Escrituras, demuestra lo que ya sabemos por instinto espiritual – que la oración por un avivamiento ¡debe preceder el mismo avivamiento! Ese factor es elemental y así debe ser por la misma naturaleza de Dios y Su Palabra. ¿Investirá Dios con poder a las iglesias que están tan despreocupadas y carnales que ni siquiera se reúnen para orar? En efecto Él ha prometido privar de lo mejor de Sus bendiciones y de Su gracia a la gente que le es indiferente en su orgullo y autosuficiencia. «Pedid, buscad, y llamad» (Mt. 7:7), son los únicos terrenos bíblicos en los cuales una iglesia puede permanecer si espera que Dios obre esas maravillas las cuales traerán gloria a Su Nombre.
Durante el curso de un continuo y presente avivamiento, la vida de oración de la iglesia se intensificará y será liberado por Dios dentro de áreas – aún más profundas – de intercesión por hombres sin Cristo. Profundidades nuevas de la alabanza espiritual que el Padre busca, serán encendidas por el fuego del Espíritu Santo. La Biblia claramente demuestra, y toda la historia de la iglesia lo confirma, que una iglesia avivada y «ardiente» arderá intensamente en oración y súplica.
¿Puede una iglesia sin oración clamar por un gran «renovamiento» o avivamiento por parte del Espíritu Santo? 
Cada cristiano sincero sabe que la marca de gracia del Espíritu de Dios en nosotros es ese hermoso espíritu de oración que Él concede para que podamos tener impacto en situaciones y en almas por medio de asirnos poderosamente de Dios en nuestra fe.
Dios visita a la iglesia que ora
¡La historia de la iglesia en el libro de los Hechos, demuestra que el secreto del poder dinámico, el testimonio glorioso y la exacta dirección de eventos importantes de la iglesia, todos vinieron de Dios como respuesta a un pueblo que oró y esperó en Su Presencia!
Sectas como los mormones y los testigos de Jehová pueden experimentar solamente estudios intelectuales, pero la iglesia del Señor Cristo Jesús puede hacer contacto con la gloria, y esperar que Dios intervenga en su favor. 
¿Cuándo Dios le ha fallado a una iglesia que en verdad ora?
¿Entendemos completamente las implicaciones y el procesamiento que este mandamiento de Dios hace? 
¡La iglesia de Cristo no nació en un seminario de enseñanzas o en un evento evangelístico, sino en un simple culto de oración! El poder divino que más tarde sacudió el reino de las tinieblas, no fue concedido durante un estudio intelectual de doctrinas importantes, sino que mientras hombres y mujeres hambrientos esperaron con corazones abiertos hasta que Dios vino en todo su esplendor. La verdadera fe cristiana no es esencialmente o primariamente una «enseñanza» religiosa, aunque no negamos que el estudio e instrucción son factores importantes del que camina espiritualmente.
La lista de prioridades de Dios ha quedado sin cambio a pesar de lo último o del énfasis que pueda haber en los círculos religiosos. Nosotros podemos inventar cualquier fórmula que queramos para lo que llamamos «éxito,» pero el corazón de Dios llora y manda ecos a través de todas; las épocas: «Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas» (1 Tim. 2:8).
Tiempo para Dios
Estoy preguntando – ¿Cuántas iglesias conoce usted donde se toma tiempo, mucho tiempo, para esperar en Dios, derramando delante de Él los deseos más profundos y las peticiones de su corazón? Considere, por ejemplo, su propia ciudad o pueblo. ¿Cuántas iglesias evangélicas, fundamentalistas, carismáticas u otras iglesias tienen una noche dedicada especialmente a la oración?
Todos nosotros decimos creer en la Biblia. Muchos argumentan con vehemencia que su iglesia es la verdadera «iglesia del Nuevo Testamento» con nada más que una doctrina sana y ortodoxa. Otros señalan a manifestaciones carismáticas, «profunda» enseñanza, o grandes membresías como la señal de que todo marcha bien. Pero, ¿cómo puede una iglesia ser verdaderamente una «iglesia del Nuevo Testamento,» o incluso cristiana verdadera, cuando con intención ha omitido la primera de todas las prioridades de Dios?
Nosotros impartimos clases acerca de la oración; vendemos libros sobre la oración; y ministros engrandecen el «poder de la oración.» Tenemos conferencias y congresos donde discutimos la oración, un muy bien publicado «Día nacional de oración,» y aún manuales sobre la oración con todas las Escrituras relevantes claramente explicadas. ¡Pero el factor triste es que en «súper» iglesias e iglesias chicas igualmente, el culto de oración casi se ha acabado! ¡Nos juntamos para muchas cosas menos orar!
La iglesia cristiana que nació con poder en un simple tiempo de esperar en Dios, ha olvidado su verdadero origen y poder de vida. ¿Por qué no se dedican tardes completas para hablar con Dios y esperar Él cumpla las muchas promesas que Él nos ha dado? ¿De qué sirve tener doctrinas ortodoxas cuando Dios Mismo ha venido a ser tan impopular que nuestras iglesias no toman tiempo para conversar con Él y recibir de Él?
¿Qué de la iglesia a la que usted asiste? 
Una pregunta simple pero importante: ¿Tienen un culto regular de oración? ¿Hay en verdad una noche importante cada semana cuando toda la iglesia se reúne para practicar el mandamiento más elemental:  «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones . . .»?
El Señor no dijo, «Ante todo, enseñen,» o «Ante todo, estudien» – sino «Ante todo oren,» para que todos nuestros estudios, enseñanzas y actividades sean bendecidos y ungidos por la Gloria.
Si Dios es tan grande como decimos, ¿por qué no lo demostramos haciendo tiempo con Él nuestra primera prioridad en la iglesia? Nosotros nos engañamos a nosotros mismos cuando nuestros servicios tienen que parecerse a «una reunión hiperdinámica» con algo siempre en movimiento para hacer de los cultos frívolos algo «interesante.» Para tener comunión con Cristo, tiene que haber algo más que meras excursiones intelectuales dentro del significado de palabras y frases.
Es absurdo tratar de persuadir por meras palabras que estamos experimentando un avivamiento, o clamar algo grandemente espiritual cuando el latido del pulso del poder del Espíritu Santo en nosotros no lo hay en nuestras iglesias. Es también pura fantasía cuando clamamos que queremos que Dios haga nuevas y grandes cosas entre nosotros cuando ni siquiera hablamos con Él. Si el Apóstol Pablo pastoreara una iglesia en nuestra ciudad o pueblo, saben qué clase de cultos él sugeriría, «primero que todo.» ¿Por qué otros no piensan o sienten igual hoy en día? ¿Es que nadie quiera a Dios por Sí Mismo?
Nuestras iglesias tienen noches para dar enseñanzas en cómo crecer en el Señor, conciertos espirituales, y reuniones sociales de toda estas cosas tienen sus respectivo lugares – ¿pero dónde están las prioridades «antes que todo» de Dios? Casi todas nuestras enseñanzas y predicaciones terminan con mero conocimiento acerca de Dios, ¡pero muy pocos quieren proseguir para conocer al Señor (Os. 6:3), en una comunión real y actual con Él que vive! Los calendarios en las iglesias están llenos con todo, menos con un horario para dedicar un tiempo a solas con Dios para aquietar sus espíritus en Su Presencia y esperar un fresco ungimiento de poder y amor.
Vuelta a casa
No importa cuántas fantasías tengamos de las cuales necesitamos despertarnos, seguramente vale la pena para que nuestras iglesias puedan convertirse en vibrantes «casas de oración» en las cuales Dios será glorificado. El culto de oración es el barómetro de la iglesia, e indica exactamente dónde están nuestras congregaciones con Dios. Debemos encarar eso, aunque nos guíe a una profunda humildad y confesión de pecado y falla.
¿Qué clase o marca de cristiano estamos produciendo si hay muy poquito o nada de hambre por Dios? Piense en el poder divino de Dios, disponible y aún prometido a nosotros si oráramos juntos a Dios. Si solamente un pequeño porcentaje realmente quiere buscar a Dios, entonces debemos admitir que algo malo sucedió en algún lugar.
No importa cuál sea la asistencia en los servicios dominicales, una iglesia fría y sin oración, no puede ser lo que Cristo pensaba para Su Novia. Él nos ha llamado a Sí Mismo, y no solamente a asistir a reuniones controladas por humanos los cuales raramente nos permiten llegar al mero corazón del problema. La mayor parte de nuestras mentes están ya saturadas con «enseñanzas verdaderas» acerca de Dios, ¡pero tan lejos que nuestros corazones se quedan en semejanza a Cristo y en poder! La necesidad de la hora es para que la iglesia ore.
Nadie sabe orar. Todos tenemos luchas y titubeamos, ya que la oración es tanto la más alta como la más difícil de todas las prácticas espirituales. Pero Dios nos va a ayudar si solamente le damos una oportunidad. «Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras» (Rom. 8:26).
Esa clase de culto de oración puede ser arriesgada. Satanás será incitado a oponerse a nosotros en muchas formas cuando nosotros el pueblo de Dios realmente oramos. Pero no hay otro remedio. Tenemos que llegar al punto que hemos resuelto tener a Dios y la oración sincera... ¿o de qué sirve el continuar?
«Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes» (St. 4:8).
El Espíritu Santo puede y guiará toda la congregación en esferas de la oración intercesora, junto con una adoración profunda del corazón hacia el «Alto y Sublime» (Is. 57:15).
El Espíritu Santo puede y hará más transformación de vidas en cinco minutos mientras que Su pueblo rodea la gloria, que lo que hiciera 50 pequeños cultos programados de oración, los cuales nunca se profundizan dentro del corazón humano. «Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios...después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno» (Hch. 4:24, 31).
No es demasiado tarde para cualquier iglesia. ¡Todavía podemos tener a Dios Mismo como nuestra Porción! Él es el que corteja y nos lleva a Sí Mismo, y a experiencias en oración que van más allá de todo lo que podamos imaginar. Mire si Dios no va a honrar a esos que claman a Él. Regresemos «primero que todo» a nuestro lugar propio de privilegio y poder en la Presencia del Señor.

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